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domingo, 11 de enero de 2015

Les llamó





Los llamó…
[Comentario a San Marcos 1:14-20]

“-Y Él Señor llama a sus primeros discípulos, esos que le acompañaran cercanamente, el primer Papa, su Santidad San Pedro y su hermano San Andrés, San Juan, el depositario de nuestra Santísima Virgen María y que tuvo el valor de acompañarla al pie de la Santa Cruz, y San Santiago, discípulo de tanta confianza como San Pedro, fundador de la Santa Iglesia en España, constructor de la primera catedral en honor de la Santísima Virgen, la Iglesia del Pilar.

San Pedro, San Juan y San Santiago le acompañaran, además, en dos momento excelsos del Señor; en su transfiguración en el Monte Tabor, en el cual, por segunda ocasión, [la primera fue en su bautismo en manifestación a San Juan Bautista]; Dios Padre manifiesta quién es su hijo amado. En la segunda también les invita a unirse en oración a Él para no caer en la tentación de abandonar el camino que debía seguir, cuando inicia su pasión en jardín de Getsemaní, no obstante se dejaron vencer por la carne y sucumbieron al sueño.

Estos primeros apóstoles no eran pordioseros, ni mucho menos, eran pescadores, tenían sus posesiones, no eran ricos, tenían para vivir sin pedir a nadie; la tenencia de bienes también los pudo atar al mundo y no escuchar el llamado del Señor, para el caso San Pedro y su hermano Andrés tenía dos o tres barquitas y San Juan Evangelista con su hermano Santiago vivían de las posesiones de su padre Zebedeo, ya lo menciona el Santo Evangelio que “dejando a su padre Zebedeo con los jornaleros…” le siguieron. No eran gente con educación formal, de escuela, como los romanos, lo fariseos o los publicanos, eran hombres de trabajo, y en su selección Él Señor tuvo cuidado de los caracteres y personalidades de ellos, siendo trabajadores de la mar significa que estaban acostumbrados a las tempestades, también a padecer cuando la pesca era mala y a dar gracias cuando era buena, gente acostumbrada a trabajar en condiciones difíciles, de fuerza física y mental y con la destreza de poder leer lo que el clima indica, la posición de las estrellas, los movimientos y formas de las nubes en el cielo, el significado de las mareas respecto de la gravedad de la tierra por influencia de la luna, gente con conocimiento de la vida y con sensibilidad y amor a los seres vivos, conocedores del ciclo de la vida.

Él no busco un PhD, o alguien con maestría, licenciados, técnicos o doctores de esa época, ya existían eruditos, filósofos, científicos. ¿Por qué?

La disposición es la primera virtud que un dirigente busca en alguien, someter el libre albedrio a las condiciones qué el jefe o director desea; la gente de gestión de recursos humanos dice: vale más una onza de lealtad que una libra de talento. Aquí diríamos vale más una onza de humildad que una libra de títulos, diplomas o ataduras del mundo.

Él Señor los preparo intensivamente los tres años que los tuvo bajo su catequesis, siendo Dios Él  pudo haber obrado un prodigio y transmitir el conocimiento de la palabra con un simple ademán, pero como buen educador primero los preparo en el terreno del mundo, la práctica [acordaos que erán los primeros a la par de Dios Humanado] , y cuando se sentían seguros como humanos, amando como humanos entonces les sometía a la prueba derivada de sus propias conductas para que en su sencillez de personas sin escuela aprendiesen a razonar a la luz del amor verdadero a Dios; y así cuando les envió el Espíritu Santo recibieron los dones para ejercer la evangelización ya como Iglesia Militante con fortaleza suficiente para vencer al mundo.

Eran hombres en extremo humanos, porque a pesar de convivir con Él Señor todo el tiempo y ser testigos, videntes reales de todos los milagros aún así no terminaban de creer y su libre albedrio atado a este mundo, de hasta no ver no creer, y de no alcanzar la plenitud espiritual sino luego de pasar por este proceso de deshumanización, tal es así que aquel qué fue el primero en confesarle que Él era el Hijo de Dios también fue el que le negó tres veces la madrugada de su tortura; así tenía que suceder para que se valorara lo que se estaba recibiendo.

Muchas personas mayores dicen: “al que no le cuesta, todo lo hace fiesta.” Hay muchos santos de nuestra iglesia que para ganarse tal denominación han tenido primero que probar el mundo y sus vacios para cuando se recibe la unción santificante del Señor, entonces, se ama más que aquellos que nunca probaron la tribulación, v. gr. San Francisco de Asís, San Pablo, y muchos ricos, millonarios que abandonaron la riqueza del mundo luego de vivir experiencias beatificas por la gracia del Señor.

La conducta de los apóstoles en cuanto a que estando cerca de Dios hecho Hombre y conviviendo con los prodigios realizados, cada vez parecia que no se convencian, es normal en los humanos, nos sucede o les sucede a quienes desean entregarse en cuerpo y alma a la vida en Cristo Jesús, pero el mundo hace su trabajo para que la decisión o se posponga o se abandone. Imaginaos que nosotros que creemos por fe, que no hemos conocido a los apóstoles obradores de milagros para que nos convenza [no obstante conocemos a los sacerdotes consagrados, quiénes  son herederos de la consagración, las manos de un sacerdote poseen poder Divino y tienen el carisma o don de hacer los mismos prodigios que obraba Él Señor con los primeros obispos los apóstoles, sucede que el mundo les ha desvirtuado ese don, la feligresía modernista.], pero somos dichosos porque sin haber visto al Señor creemos; digo no lo vimos cuando vino hace dos mil años, pero en lo personal sí estoy seguro que cada domingo tengo un encuentro personal con Él cuando comulgo y cada vez que voy a la Santa Misa o cuando le visito en el Santísimo para adorarle. [San Juan 20:29. Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»]

Aprender qué significa el libre albedrio y el papel que este juega en todas las decisiones que tomamos en nuestra vida y el riel o cordel que ata entre ser completamente humano, viviendo al ritmo del mundo, o un principiante de santidad luchando por alcanzar el siguiente peldaño en dicha lucha hasta alcanzar la visión beatifica y el gozo en la tierra antes de llegar al cielo, es parte de la lucha.

El libre albedrio fue el determinante por el que los primeros apóstoles atendieron el llamado del Señor, ni le conocían, ni sabían mucho de Él, casi los demás apóstoles llegaron por referencias de estos primero pilares de la iglesia.

El Pedro, El Santiago, El Juan y El Andrés, los pescadores,  tuvieron que hacer tarea para poder ganarse la gracia de ser denominados San Pedro, San Santiago, San Juan y San Andrés; todos murieron con martirio, el mejor regalo que puede recibir alguien que ama al Señor Jesucristo es morir en pasión como Él padeció y murió. Él, para nosotros los “creyentes” comunes y corrientes no pide tanto, ya que solamente desea que le reconozcamos cómo nuestro salvador y que nos alejemos de aquellas manías que de tanto ejercerlas se nos convierten en ofensas hacia Él, pecados, llama incineradora de nuestro espíritu y el libertinaje que aturde a la mansedumbre y humildad. [San Mateo 11:29-30  Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»].-”


“¡Oh Señor!
mantén despierto mi espíritu
para cuando me llames
no pasar desapercibida tu presencia.

Aleja mis cinco sentidos
Del mundanal vivir
beatifica mi corazón;
no lo merezco
seguro estoy de eso pero:

¿Quién merece tus gracias
en este mundo profano y moderno?

Seguro estoy de tu bondad
y cómo aquel militar
tuvo el valor de humillarse
así te digo también:

No soy digno de tus gracias
Pero una mirada tuya
Bastara para salvarme".

Amén.
Saulo de Tarso
El Salvador
Ene/12/2015

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