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jueves, 5 de febrero de 2015

Un cafecito con el Cura: Los Santos




Un cafecito con el Cura: Los Santos.

Los santos están en el cielo, y los hay sobre la tierra, todo el que logre llegar a la patria celestial será un santo, existen muchos santos con vida ejemplar que para la historia del mundo están en el anonimato, hay otros que por sus actividades públicas por una u otra razón,  son en la tierra considerados como tal, no nos referimos a líderes políticos v. gr.  hay que considerar que luego del concilio vaticano II la iglesia sufrió una transformación con mayor influencia de la iglesia popular y muchos religiosos tomaron el liderazgo político pero no en defensa de la fe sino que por ejemplo para evitar la represión de los pobres a través de las organizaciones populares de base, hay amor en esta acción pero más que amor es un  interés particular no de entrega total;  todos los que estamos en el mundo somos adeptos al mismo amor Divino, porque al final cada alma que se va al infierno es un triunfo para satanás y cada una de  nuestras almas tiene un valor incalculable para nuestro Señor; hay que luchar contra las injusticias pero no devolviendo odio por odio, sino amor por odio, el trabajo de los pastores consagrados es ese, dar al César lo que es del César y a  Dios lo que es de Dios. [San Marcos 12: 17. Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios.» Y se maravillaban de él.].

Los pastores consagrados, los hijos predilectos, que toman un rol en la sociedad en defensa de los pobres debieran tener como bastión en primer lugar promover el cumplimiento de los preceptos tales como la reconciliación verdadera, la oración, el ayuno y la penitencia; no olvidar que todo cuanto sucede en este mundo y aunque se trate de injusticias sociales son asuntos del “mundo” y que lo que verdaderamente interesa es salvar las almas.

Si Él Señor Jesús hubiera vivido en esta época fuera considerado como un servil de los poderoso o un líder miedoso, ya que rehúye pelear contra el poder político de la época, en cambio su misión no es repartir riqueza por doquier o eliminar el sufrimiento terrenal, al contrario se sienta a la mesa con derechista, izquierdistas, ateos, materialistas dialecticos, etc. y promueve su reino que no es de este mundo  [San Juan 18: 36. Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.»], porque la verdadera razón del vivir es no morir en el pecado sino que morir para la vida eterna [Filipenses 1: 21. pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia]. La razón de la palabra, del Verbo es unir, ser santos como Él.

Muchas guerras civiles se hubieran evitado, masacres, violaciones al status,  si los sembradores, los llamados a ejercer el amor del Señor hubieran confiado en el poder de la oración y el poder de reunir en una sola mesa a los de derecha e izquierda a través de la invocación del auxilio de la Reina, consagrando los corazones de los enfrentados a su inmaculado corazón.

Actualmente hay una oportunidad que está siendo desperdiciada para ganar santidad, este país que lleva el nombre comprometedor de Él Salvador [comprometedor porque al pronunciarlo indebidamente caemos en herejías] y los líderes religiosos actuando en base a lo que le viene del vaticano [tiene voto de” obediencia” al hombre, no a Dios] no mencionan en las homilías el poder de la reconciliación, la existencia del infierno y modernizados no hacen uso de la convocatoria al ayuno y la penitencia para que la violencia derivada de las pandillas o maras se termine, pero no, prefieren ganar presencia mediática dando opiniones que son del mundo con esto debilitan la fe de los ávidos de salvar las almas y fragmentan a la sociedad. Te aseguro con certeza que si los pastores consagrados, los hijos predilectos motivaran un ayuno general, penitencia y oración consagratoria la violencia en nuestro país y la corrupción de los políticos se redujera impactantemente, entonces si hablaríamos de santos, habría santidad al promover el amor y no el odio que quiebra las generaciones y nos cierra las puertas a la vida eterna.

¿Y quién luchara por los pobres, contra las injusticias?
¿Y quién pregonando o evangelizando en el amor del Señor puede estar contento de ver como el sufrido pueblo es martirizado?  Creo que nadie estaría contento, ninguno, pero es cierto y lo repetimos, el amor cambia todo, no puede alguien promover la ruptura de las “injusticias sociales” promoviendo el daño hacia los que oprimen, total muchos de ellos creen en Dios, pero están confundidos igual que los oprimidos proletarios. La santidad estriba en la entrega espiritual, el ofrecimiento que el hijo predilecto haga al Señor a través de oración, ayuno, vida ejemplar, entonces esa guerra que se pudo evitar, ese odio generacional que perdura durante muchos años pudo haberse evitado porque la oración de los santos cambia el corazón hasta del malvado, oligarca o más vil explotador que exista. Entonces si logras eso, humilde servidor de Dios, ten por seguro que serás un Santo, en la tierra y en el cielo. Es diferente un santo a un mártir político, el santo es santo por defender la verdadera fe libre de odios, y el mártir político es alguien que por haber tenido el valor de denunciar públicamente, lo cual no es malo sino que lo hacen por caminos espiritualmente erróneos, alguna injusticia política, económica o social, pero que su acción no causo un efecto tal que se evito una guerra o se promovió el cambio de conciencias, sino al contrario su imagen es utilizada para mantener el odio y la división entre hermano. [San Lucas 9: 60. Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»] Si eres un religioso consagrado, pues debes saber que la lucha no es contra poderes de hueso y carne, entonces la base del cambio son las herramientas espirituales, pero para poder aplicarlas también es conveniente prodigar el amor así tal cual es el amor de Jesús [San Mateo 6: 33. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.]

Donde hay división no hay amor, porque el amor es unidad, conflictos existirán siempre dada nuestra natural tendencia al mal [fomes pecati], pero donde hay amor el rencor no perdura por veinte, treinta o cuarenta años, ya que con el amor se rompe la brecha hereditaria del mal, si tu corazón de padre o madre está lleno de resentimientos es por seguro que tus hijos también los tendrán [San Lucas 6: 44. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.] , si eres guía espiritual tus feligreses en su corazón serán el reflejo de la fe que tu emanas, mientras no exista una purga consciente de nuestras debilidades y el deseo de cambiar, siempre tomaremos el Cuerpo de Cristo con impureza no importando cuantas bendiciones el sacerdote te haya prodigado, si tu corazón no está limpio de rencores y odios entonces la hipocresía no es pesebre para recibir el Cuerpo Santo. [Hebreos 10: 29. ¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia?], ahora bien, pues si no crees en el poder de la Palabra, pues ni modo a utilizar las herramientas del mundo y pelear por esas injusticias sociales para ser un mártir, pero no un santo.

Si los hijos predilectos hicieran bien su trabajo espiritual, este amado pueblo de Dios no tendría uno sino muchos santos, tanto laicales como consagrados.

Cada cual tendrá su propio juicio, cada uno de nosotros seremos juzgados por la santidad basada en el amor.
[San Lucas 12: 47-48. «Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.]

El mundo está confuso, confunde la santidad del mundo con la santidad basada en el ejemplo del Rey; el mundo está confuso viviendo lo que el padre de la mentira desea, la justicia terrenal sale sobrando para lograr alcanzar la vida en la Iglesia Triunfante. La verdadera santidad se conoce por los frutos de amor y del verdadero cambio que genera en aquellos que se ven auxiliados por los verdaderos santos en la tierra. El mundo se confunde más por el ateísmo que existen entre los hijos predilectos, si ejercieran el apostolado con fe, los milagros fueran cotidianos, fuéramos un prospero país.

Que Dios bendiga a los santos mártires que ofrendaron su vida defendiendo la fe, promoviendo el amor sin importar estatus sociales y con la esperanza y creencia de que Jesús es un Dios vivo que escucha el clamor de los que suplican la salvación para la vida eterna.

[I Corintios 15: 12. Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos?]

Gracias por el café, le prefiero sin azúcar para poder saborear el sabor del sudor de las manos de los jornaleros que cortaron la semilla bajo  el ardiente sol y con los estómagos vacios.

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