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sábado, 2 de enero de 2016

The Holy Name of Jesus [Celebration on Jan 3]




EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

Nombre anunciado por el Ángel a San José e impuesto al Niño en la circuncisión, invocado por los fieles desde los comienzos de la Iglesia, como puede verse ya en san Pablo, empezó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas en el siglo XIV.

San Bernardino de Siena y sus discípulos fueron los grandes apóstoles que propagaron este culto a lo largo y ancho de Italia y de Europa.

En 1530, Clemente VII concedió a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.

Inocencio XIII, en el s. XVIII, hizo extensiva la fiesta a la Iglesia universal. En la actualidad se celebra el día 3 de enero.

«El nombre de Jesús es el divino poema que expresa lo más sublime y lo más humilde que la sabiduría y la misericordia de Dios han podido inventar para salvar a la Humanidad decaída. Este nombre adorable, que primero pronunció el Ángel, y luego María y José impusieron al Verbo Encarnado, fue también pronunciado por Pilatos cuando leyó contra el Salvador la sentencia de muerte. Pero el Padre lo constituyó juez de vivos y muertos, e hizo figurar su nombre como señal de salvación en la frente de los predestinados» (A. I. Schuster).-

Oración:

Oh Dios, que a tu Hijo le has puesto el nombre de Jesús, Salvador de todos los hombres; concédenos pronunciar con gozo este nombre en la tierra y disfrutar en el cielo de su presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.



The Holy Name of Jesus [Celebration on Jan 3]

Evangelio según San Juan 1

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 Ella estaba en el principio con Dios.
3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;

13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.»
16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

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