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viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Capital Humano?




¿Capital Humano?

En la jerga de negocios, dicen “capital humano”, ese término suena a oro, no obstante es una expresión de posesión, de dominio, de potestad.

Claro está que si fuese “capital humano”, como el capital social de una empresa, debería de ganar utilidades, pero no, el termino es nada más para crear un condicionamiento en el trabajador (y cuando digo trabajador también me refiero a los altos ejecutivos, de gerencia media hasta el CEO, porque dueños solo son algunos, de ahí mientras sea un asalariado, siempre es un trabajador que no es dueño nada más que de su capacidad y talento para generarle riqueza al negocio).

Esa expresión es como el famoso “trabajo en equipo”, sí, trabajemos en equipo, seamos sumisos, y como buenos Cristianos seamos leales y nobles en el quehacer, pero, si fuese “trabajo en equipo” pues los salarios de todo el equipo debiera promediarse y pagarle a todos los integrantes del equipo de la misma manera, desde el peón de bodega que en su espalda carga la mercadería, también el guardia de seguridad porque es parte del equipo, también la señora que hace limpieza, el cobrador, la recepcionista, el auxiliar contable de tercera categoría; el jardinero, que aunque no parece es parte del equipo. Pero no, la concepción de “trabajo en equipo” de este mundo, es que todos los trabajadores tienen que obedecer quieran o no (aunque se utiliza el guante blanco de los motivantes, el posicionamiento mental constante, etc.) y la calidad de lo que se produce o el servicio que brindamos tiene que ser sin derroches ni perdidas, es decir trabajo en equipo es una cadena de producción que está bien aceitada, pero mal compensada con la retribución que cada integrante o pieza de ese equipo recibe. No me digan lo contrario porque sino el bono de fin de año del CEO y otros altos ejecutivos lo distribuyeran entre todos los integrantes del equipo, o los del departamento de ventas cuando reciben comisiones de ventas que no alimenten su vanidad diciendo que ellos  son los que generan el dinero para la empresa, porque en ese momento ya no se acuerdan del trabajo en equipo, sino parte de esa comisión fuera para el que hace limpieza.

Había un lugar en el que la exigencia laboral era tan alta que se trabajaba con normas de calidad internacional, especialmente los puestos de más abajo, los que menos ganan, eran los más exigidos, v.gr, los jardineros y los que fregaban los pisos y hacían limpieza (me refiero a un lugar en que las áreas verdes son extensas y los metros cuadrados de edificio donde asear, también), cuando llegaba alguna inspección internacional, de esas que actúan como sangre azul en la inspección, la primera impresión eran los jardines y la limpieza, siempre en el largo tiempo que estuve relacionado con ellos por motivos profesionales, nunca les llamaron la atención o les pusieron una mala calificación que hubiese podido comprometer a “la alta dirección” del negocio. El sueldo mensual de uno de estos integrantes de ese “team work” comparado con el de un alto ejecutivo era de (y és aún) como del 4% y  los ejecutivos siempre salían en la foto, o que acompañaban en los elegantes almuerzos a esas visitas. Bueno, además de que en la vanidad y ego gerencial, nunca o casi nunca se percataban del aporte de estos integrantes del “equipo de trabajo”, al contrario, al momento de ajuste de costos por exigencias de incrementar el margen mensual de utilidad, eran los primeros que se veían afectados, comprándoles uniformes de mala calidad (que conste que los uniformes los lavan ellos, y me consta que muchos de ellos vivían en ranchos con piso de tierra, no comiendo tres tiempos de comida, quizá tal vez un solo tiempo), botas de seguridad también de mala calidad que dañan los pies, y así hasta restringir las miserables horas extras que de vez en cuando ganaban.

Este tema del capital humano es discutible, porque la experiencia de un trabajador está en su cerebro, su conciencia y su espíritu, cuando lo contratan no le instalan un chip para que vaya almacenando lo que aprenderá en un negocio, la hermosura de una empresa radica en su gente con dones divinos geniales, de esos que ganando un salario de purgatorio son capaces de dar un 100% más del otro 100% que ya han dado, algunos gerentes de aprovechan de esto, porque la gente del mundo es mas astuta que la gente que busca el reino de Dios. El conocimiento de un trabajador no le pertenece a la empresa, sino que le pertenece al trabajador. Lo que pertenece a la empresa son los manuales y todo documento escrito que sirve de inducción, de entreno o capacitación al trabajador.
El problema con las empresas o negocios es que no saben cómo sacarle provecho a su “curva de la experiencia”, curva cuyo beneficio es aportado por el trabajador, pero del cual se lucra el negocio, pero como muchos gerentes no saben capitalizar por ejemplo: porque se dan errores en el proceso de producción con ciertas piezas que salen deficientes, y muchas veces corrigen el error para el corto plazo, pero en el largo plazo el mismo error vuelve a ocurrir y los costes de corregirlo se duplican, de eso escribiré en otra aportación.

El concepto de “capital humano” se utiliza para empoderamiento de los trabajadores, pero el conocimiento y utilidad para la empresa por parte del trabajador esta en relación inversa con el tiempo que ha desempeñado tal o cual función en el negocio, de eso se ha encargado el demonio en estos tiempos para que los que tomen el mando sean gente voluble ante la vanidad y el  orgullo. Esta relación hace que el capital humano en realidad no sea capital humano, sino un objeto sujeto a depreciación pero no por desperfectos con el tiempo sino que a la falta de visión en los negocios. El “capital humano” seria en verdad capital, sí con el tiempo creciera de manera tal que el rendimiento ganado por cada individuo (ganancia económica del trabajador) se duplicara cada año de servicio y al jubilarse no ser descartado porque siendo capital tiene un precio, y el precio de la experiencia no lo paga nadie.

Es increíble como el demonio del orgullo maneja los negocios de hoy en día, y con palabras llenas de esoterismo administrativo disfraza la falta de amor profesional entre los dueños del capital y la fuerza laboral.

Es mejor que los directores, gerentes, o dueños de las empresas o corporaciones, utilicen una expresión cuya denominación del trabajador tienda a crear una lealtad duradera y no un simple juego de palabras para amortizar el uso del trabajador en tanto se llega el momento en que tenga que ajustar costes para mejorar los rendimientos o en tanto los maestrías o doctorados de la nueva generación transforme el antiguo capital humano en parte de la población económicante inactiva pero en calidad de abandono y tristeza.


40. Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
San Mateo 25, versículo 40.

Sé que no muchos leerán este articulo Espíritu Santo, pero solamente seguimos tu consejo de sentarnos a escribir y todo lo que ha sido escrito ha sido dictado por ti soberano Espíritu, que Éres Dios, gracias Señor.
Amén.

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